
Verdes sus ojos, profundos y tiernos.Blanca su piel como
su mente y sueños. Vive atado a la música de los cuatro.
Su perfume me embriaga y es tan dulce que no tiene
comparación alguna. Podría reconocerlo a la distancia.
Despreocupado camina por los muros de la vida.
Gracioso, presumido. Vive en mí y me acompaña en cada
invierno.Aveces nuestra charla fluye como un río
y otras nos quedamos en silencio mirándonos.
Sus sonrisas son pequeñas pero sinceras y con la fuerza de
mil luceros. Pone caras infantiles que despiertan en
mí una ternura infinita através de su amorosa mirada.
En su pelo corto azabache se enredan mis dedos de tinta.
Él me escucha y me repite que me ama. Yo no hago nada, solo
pienso que mi felicidad es junto a él. Mientras me acaricia
y dice tonterías, que solo un hombre enamorado podría comprender.

No hay comentarios:
Publicar un comentario